De la memoria no del texto.

Quieren decir que tenía el nombre de Quijada o Quesada...por conjeturas, verosímiles, se deja entrever que se llamaba Quijana.



viernes, 31 de diciembre de 2010

Capitulo V

Don Quijote, molido por los golpes del capítulo anterior, no puede levantarse y, para justificarse a sí mismo su estado y distraerse un tanto, se imagina vivir nuevas aventuras fantásticas. Ahora recurre a las historias cantadas en los romances . Amplía Cervantes la referencia paródica a otro de los géneros más en boga en el momento y que, como la caballeresca, se basaba en el relato de una historia no más verdadera que los milagros de Mahoma, como dice al inicio de este capítulo. La locura de don Quijote es de raíz libresca y crecimiento fantástico: parodiar estas obras, por lo tanto, debe hacerse desde el realismo. En el delirio, lo encuentra un vecino de su pueblo que viene de hacer una cosa tan cotidiana como llevar trigo al molino y lo intenta traer al mundo real llamándolo -por primera y única vez en la Primera Parte-, por su nombre auténtico, dado que él sí lo conoce, a diferencia de nuestro poco fiable narrador:

-Mire vuestra merced, señor, pecador de mí, que yo no soy don Rodrigo de Narváez, ni el marqués de Mantua, sino Pedro Alonso, su vecino; ni vuestra merced es Valdovinos, ni Abindarráez, sino el honrado hidalgo del señor Quijana.

Pero don Quijote responde con una de las más bellas frases de todo el libro:

-Yo sé quien soy -respondió don Quijote-; y sé que puedo ser no sólo los que he dicho, sino todos los Doce Pares de Francia, y aun todos los Nueve de la Fama, pues a todas las hazañas que ellos todos juntos y cada uno por sí hicieron, se aventajarán las mías.

Yo sé quién soy pero también que puedo ser cualquiera. He aquí el espíritu que anima a este hidalgo: afirmación de sí mismo que le lleva a explorar el mundo de una manera diferente a la que se espera de su condición; declaración radical de vivir la vida en libertad personal y confianza en sí mismo; huida del timorato sentido común para explotar en riesgo el camino que se abre delante de él. Mientras no pierda este aliento, don Quijote seguirá su aventura, nadie podrá frenarlo y, ante sus ojos, el mundo adquiere una nueva forma para ser entendido.

El resto del capítulo sirve para presentarnos a cuatro personajes de la novela: el cura y el barbero de su aldea, el ama de su casa y su sobrina. Aquí son presentados en grupo, como la referencia doméstica del hidalgo -son su familia, sus amigos-, lo que le ata a su vida anterior de cordura y actitud calmada, sin las características individuales que adquieren después.

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