De la memoria no del texto.

Quieren decir que tenía el nombre de Quijada o Quesada...por conjeturas, verosímiles, se deja entrever que se llamaba Quijana.



martes, 11 de enero de 2011

Apuntes

Como ya hemos visto en El Lazarillo en El Quijote hay mucha violencia: los golpes que recibe y da don Quijote, los que se llevan otros personajes por diferentes motivos, amenazas... En la Segunda parte, además, habrá muertes y cadáveres de ejecutados colgados de los árboles.
La violencia está presente en el arte desde siempre, el Quijote no es un libro amable. Hemos visto en El Lazarillo que la violencia cotidiana era mucho más frecuente en aquella época que en ésta y estaba presente en todos los ámbitos porque era más visible: en el doméstico, en las relaciones personales, en la escuela, en los negocios, en la forma de gobernar, etc. Y era más tolerada que hoy puesto que, aunque las voces civilizadoras reclamaban otras soluciones, no estaba ni tan perseguida por las leyes ni tan mal vista por la sociedad.
La primera acción de don Quijote es librar de los azotes a Andrés, el mozo al que golpeaba su amo y la consecuencia es un mayor castigo físico para el muchacho. Don Quijote, como ensoñado caballero andante, sólo ve bien la violencia contra un igual que pueda defenderse, pero ya veremos cómo también se traiciona.
Una buena parte de esta violencia nace del género parodiado: la novela de caballerías es relato de batallas, de caballeros que viven armados de forma permanente. De ahí muchas de las frases en las que, en juego irónico con los originales, se afirma que si hubiera acertado con tal o cual golpe se hubiera partido por la mitad al contrario. Las heridas que reciben no son de ese calibre: contusiones, heridas, un trozo de oreja menos... Es decir: heridas más reales que, en la figura de don Quijote, tienen el efecto de ir deteriorando su figura.
Veremos más casos de violencia en el Quijote que proceden de las modalidades aquí vertidas: historias de bandoleros, novela bizantina, etc. No hay que menospreciar tampoco, sino todo lo contrario, el efecto humorístico de los golpes recibidos por don Quijote, aunque ahora ya no hagan tanta gracia como hasta hace bien poco.
Cervantes es un viejo soldado, que ha visto todo tipo de golpes y heridas reales en la batalla: él mismo recibió varias. La más significativa, el arcabuzazo que le atrofió la mano (no se la cortó: no era manco en sentido estricto). Y también buen observador de cómo se solucionaban muchos conflictos en su época. A pesar de ello, es constante en su obra la alabanza de la solución pacífica usando el sentido común, la justicia y las virtudes ciudadanas; de tal manera es así, que veremos cómo muchos de los personajes con comportamientos más nobles de la obra responden a esta vía.

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