De la memoria no del texto.

Quieren decir que tenía el nombre de Quijada o Quesada...por conjeturas, verosímiles, se deja entrever que se llamaba Quijana.



jueves, 13 de enero de 2011

Capítulo XII

De la mano de los pastores, don Quijote y, con él, nosotros los lectores, saltamos un nivel en esta intersección entre la literatura pastoril y la caballeresca. Un mozo, que abastece de provisiones a los cabreros, da la noticia de que ha muerto Grisóstomo, pastor estudiante, de amores por la endiablada Marcela, la hija de Guillermo el rico, aquélla que se anda en hábito de pastora por esos andurriales, y ha dejado su voluntad de ser enterrado en extrañas condiciones para un cristiano: mandó en su testamento que le enterrasen en el campo, como si fuera moro, y que sea al pie de la peña donde está la fuente del alcornoque; porque, según es fama, y él dicen que lo dijo, aquel lugar es adonde él la vio la vez primera. Y también mandó otras cosas, tales, que los abades del pueblo dicen que no se han de cumplir, ni es bien que se cumplan, porque parecen de gentiles
Pese a todo, un amigo del difunto, Ambrosio, el estudiante, que también se vistió de pastor con él, ha conseguido hacer valer la voluntad del muerto, por lo que se ha despertado gran expectación ante el entierro, que nadie quiere perderse.
No hay mejor forma de introducirnos en la historia de estos dos jóvenes: todo está en germen aquí -el carácter de Grisóstomo y Marcela, su condición de pastores fingidos, la fama de la historia, el apunte de las extrañas condiciones de la muerte del joven, etc.-. Con la noticia que trae el mozo y sus pocas palabras, se despierta un gran interés por conocer los pormenores. Por eso, don Quijote, que tiene la misma información que nosotros, hace de portavoz nuestro y pide a Pedro que explique el asunto. Es frecuente en el Quijote que los personajes principales entren en una historia junto al lector, con la misma información de la que éste dispone y sirviendo como voces autorizadas suyas. Es una sabia técnica para estimular la recepción de la historia.
El resto del capítulo consiste en el relato de Pedro, interrumpido por don Quijote para rectificar las expresiones rústicas del pastor. Con ello no sólo se marca la diferencia entre la forma de hablar de ambos y sus respectivas clases sociales, como ha insistido la crítica con acierto, sino que Cervantes da un paso más: trastorna el relato tradicional de las historias de amor de las novelas pastoriles. El relato de Pedro es -a pesar de las incorrecciones-, escrupulosamente cumplidor con las normas de la retórica clásica y da toda la información para comprender el carácter de Grisóstomo y Marcela y los pormenores de su historia. Las interrupciones de don Quijote para corregirle, vulneran la recepción tradicional -en silenciosa atención- para aproximarlo a la realidad a través de las diferencias lingüísticas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario