De la memoria no del texto.

Quieren decir que tenía el nombre de Quijada o Quesada...por conjeturas, verosímiles, se deja entrever que se llamaba Quijana.



lunes, 17 de enero de 2011

Capítulo XIV

….”mas no alcanzo que por razón de ser amado, esté obligado lo que es amado por hermoso a amar a quien le ama”…

….”según yo he oído decir, el verdadero amor no se divide, y ha de ser voluntario y no forzoso. Siendo esto así, como yo creo que lo es, ¿por qué queréis que rinda mi voluntad por fuerza, obligada no más de que decís
que me queréis bien?”….

La idea es muy avanzada, para el tiempo en que se escribió; teniendo en cuenta que por aquella época el matrimonio estaba “bajo contrato” y encima la mujer tenía simplemente tres trabajos: los “quehaceres” domésticos, procrear y satisfacer al marido; ¿este capítulo sería todo un canto a la liberación de la mujer? Don Alonso se mofa de la situación..
Algunas situaciones de la época en torno a la idea del matrimonio.
En esta época el matrimonio era un fin para la mujer, lo que conllevaba en la mayoría de los casos al fracaso matrimonial, muchas mujeres prefirieron quedar en la soltería, lo que conllevaba ser casta, callada y quedar siempre en casa:
….”Yo nací libre, y para poder ser libre escogí la soledad de los campos”….(dice Marcela)
En otros casos estaba el abrazar alguna orden religiosa, convirtiéndose los templos en lugar de cita. También quedaba lugar al adulterio, con consecuencias muy dispares para el que lo cometía: si era la mujer, el marido la podía matar “in situ” si la cogía en plena faena (siempre que ejecutara también al amante); si solo tenía sospechas los entregaba a la justicia para que lo probase… de todas formas lo más normal es que el marido perdonase a los dos adúlteros. Si era el hombre normalmente no pasaba de una simple denuncia sin consecuencias en la mayoría de los casos.

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