De la memoria no del texto.

Quieren decir que tenía el nombre de Quijada o Quesada...por conjeturas, verosímiles, se deja entrever que se llamaba Quijana.



viernes, 21 de enero de 2011

Capítulo XXIII

Robo del Rucio y un loco encuentra a otro loco.
Don Quijote, cediendo a las sugerencias de Sancho -en el fondo, sabe que es lo más sensato-, decide refugiarse en Sierra Morena para evitar a la Santa Hermandad tras la liberación de los galeotes. Allí se adentran en lugares de difícil acceso hasta hallar una maleta con un botín en escudos de los que se apropia Sancho aun a sabiendas que hace mal. La misma maleta contiene un libro con anotaciones en verso y prosa de alguien que sufre de amores. A este mismo personaje lo ven saltando de risco en risco en actitudes que desvelan ya la locura que sufre. Poco después, hallan una mula muerta que, según les explica un cabrero, es del mismo dueño de la maleta. Este cabrero les cuenta cómo este sujeto apareció en la zona seis meses antes y acabó manifestando un trastorno mental que le lleva a golpear y robar, en ocasiones, a los que por allí pasan.
Arranca aquí la historia de Cardenio: parodia de la novela sentimental, cargada de un fuerte componente teatral. Ya hemos dicho varias veces cómo en el Quijote hay un muestrario completo de casi todas las formas narrativas posibles. Faltaba ésta, que aparece aquí de la mano de un cabrero que se expresa maravillosamente -ambiente pastoril, por lo tanto, para su arranque, que lo enlazaría, en la versión primera anterior a las modificaciones, con todo el ambiente pastoril de capítulos anteriores- y en medio de una parodia de la novela caballeresca.

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