De la memoria no del texto.

Quieren decir que tenía el nombre de Quijada o Quesada...por conjeturas, verosímiles, se deja entrever que se llamaba Quijana.



viernes, 21 de enero de 2011

Gines de Pasamonte

Ginés de Pasamonte está entre los galeotes que libera don Quijote. No es un personaje secundario como tantos otros de la obra: reaparecerá en la Primera parte porque será quien robe el rucio a Sancho. Y en la Segunda volverá como Maese Pedro, dueño de un mono adivino y un retablo de figuras. Una constante de la obra, por lo tanto.
Tampoco es un personaje secundario más en su caracterización: es el más peligroso de los galeotes, condenado a diez años (lo que equivale, nos informa el guarda, a muerte civil por la dureza de esa estancia). Ginés ya conoce las galeras, por una anterior condena de cuatro años, y es el encargado de criticar su inactividad cuando deberían proteger a los barcos y costas españoles de los ataques de piratas y corsos (es curioso: en varios textos literarios aparece este patriotismo de los condenados a galeras), así como el que más se enfrenta a sus guardianes. Pero hay otro dato que resalta más: es autor de una autobiografía, tan buena que mal año para Lazarillo de Tormes y para todos cuantos de aquel género se han escrito o escribieren. Lo que le sé decir a voacé es que trata verdades, y que son verdades tan lindas y tan donosas que no pueden haber mentiras que se le igualen
Es decir, una autobiografía real, no como el Lazarillo o las novelas picarescas.
Se ha conjeturado que este Ginés de Pasamonte era Jerónimo de Pasamonte, soldado y contemporáneo de Cervantes cuyas vidas tienen varios puntos en común interesantes. Algunos han teorizado que se conocieron y que hubo algún tipo de enfrentamiento entre ellos que hizo que Cervantes lo convirtiera en este personaje literario sin molestarse demasiado en ocultar el modelo. Otros, aluden a que Cervantes, al leer el texto de Pasamonte, se sintió indignado porque lo consideró exagerado y ofensivo contra los que tuvieron un comportamiento heroico en Lepanto, al adjudicarse méritos y actitud heroica que no le correspondían. Su obra, Vida y trabajos de Jerónimo de Pasamonte es una lectura muy interesante .


Todo esto hizo sospechar a uno de nuestros mejores cervantistas, Martín de Riquer, que la continuación no cervantina de la obra que se publicó bajo el pseudónimo de Alonso Fernández de Avellaneda en 1614 era, en realidad, de Jerónimo de Pasamonte, quien continuaría la Primera parte como venganza contra Cervantes, al haberse sentido maltratado como Ginés -al que, además de condenado, se

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