De la memoria no del texto.

Quieren decir que tenía el nombre de Quijada o Quesada...por conjeturas, verosímiles, se deja entrever que se llamaba Quijana.



miércoles, 9 de febrero de 2011

Capítulo XLVIII

Continúa, en este capítulo, el diálogo en el que el cura y el canónigo debaten sobre cuestiones literarias.
Es curioso comprobar cómo lamenta Cervantes, a través de estos dos personajes, que los autores de novelas fantásticas anteriores, al estilo de las de caballerías, hayan desperdiciado la posibilidad de hacer narraciones que se sometieran al arte y las reglas. El canónigo confiesa que él comenzó en su día una con el propósito de ajustarlas a estas reglas, que la dio a leer y gustó tanto a doctos y discretos como a ignorantes. Es decir, Cervantes afirma la posibilidad de que el género tenga general aceptación: en el fondo, eso es el Quijote.
Uno de los motivos que el canónigo esgrime para no haber continuado su novela es la comparación con lo que sucedía en la época con las comedias. Tanto en su intervención como en la del cura, se dibuja un panorama muy crítico con el teatro del momento, que incumple la preceptiva aristotélico-horaciana, está lleno de errores e inverosimilitudes y se somete, en exclusiva, al gusto del público puesto que las comedias se han convertido en mercadería vendible. Éste es el eje principal de la crítica: la búsqueda del éxito de público por parte del empresario teatral, exige el halago desmedido al gusto del vulgo, que ha empujado el arte escénico hasta un lugar que ambos personajes denuncian, en contra de un camino más correcto, a su entender, que se dio poco antes pero se abandonó.
Es de reseñar cómo entre las obras mencionadas como ejemplos de lo que debería haberse continuado se encuentran tres de Lupercio Leonardo de Argensola (La Isabela, La Filis y La Alejandra), una de Lope de Vega (La ingratitud vengada), otra del propio Cervantes (La Numancia), además de una de Gaspar de Aguilar (Mercader amante) y otra de Francisco Agustín Tárrega (La enemiga favorable).


El cura y el canónigo contraponen, por lo tanto, una situación anterior cuya continuidad hubiera sido deseable y que demostraba que no está la falta en el vulgo, que pide disparates, sino en aquellos que no saben representar otra cosa, con otra presente, en la que imperaba un teatro popular y que buscaba la rentabilidad económica casi en exclusiva.


La frontera entre uno y otro se encontraba en algo no citado en el texto pero que cualquier lector culto del momento comprendía: la formulación por parte de Lope de las claves de la llamada comedia nueva, un artefacto de perfecto engranaje para representar ante el público variopinto de los corrales de comedia y que barrió esa otra posibilidad mencionada por el canónigo, camino que hubiera dado, a su juicio, mejores resultados artísticos y en el que Cervantes deja caer, con orgullo, el título de una obra suya. Profundiza Cervantes en su crítica a Lope, acusándole, sin decirlo, de una desviación no elogiable del teatro español. Continuaremos sobre esto el sábado, pero apuntemos aquí que para Cervantes también había otra posibilidad en el teatro, como la indicada para la novela, de hacer un teatro que gustara a todos pero sometido a las reglas. Quizá eso sea lo que intentó con la publicación de sus Ocho comedias y ocho entremeses en 1615.


Cervantes se da cuenta de que la discusión se ha prolongado demasiado y que ha alcanzado una altura teórica que puede cansar al lector y por eso procede a cambiar de estilo y, aparentemente, de tema. Sancho, tras dar muchos rodeos, viene a comunicar a su amo sus dudas sobre el encantamiento al que don Quijote dice estar sometido:


-Digo que yo estoy seguro de la bondad y verdad de mi amo; y así, porque hace al caso a nuestro cuento, pregunto, hablando con acatamiento, si acaso después que vuestra merced va enjaulado y, a su parecer, encantado en esta jaula, le ha venido gana y voluntad de hacer aguas mayores o menores, como suele decirse.
-No entiendo eso de hacer aguas, Sancho; aclárate más, si quieres que te responda derechamente.
-¿Es posible que no entiende vuestra merced de hacer aguas menores o mayores? Pues en la escuela destetan a los muchachos con ello. Pues sepa que quiero decir si le ha venido gana de hacer lo que no se escusa.


De forma divertida se nos cuela una caída de nivel desde la altura de la conversación de cura y canónigo hasta estas aguas. No es la primera vez que usa de este recurso (recordemos, por ejemplo, la historia de los batanes) como técnica barroca de contraposición entre lo bello y lo vulgar, entre lo elevado y lo soez.


Aquí, además, viene a explicitar, de forma irónica, parte de la conversación precedente sobre cuestiones teóricas. Lo gracioso del caso es que tanto sirve para negar como para afirmar lo dicho por el cura y por el canónigo: esta mixtura estilística niega las bases teóricas clásicas que tanto admiran ambos, pero confirman cómo se puede juntar en una obra el gusto vulgar y el chiste fácil con el discurso más elevado. Y es que Cervantes, con este giro, ni niega ni confirma lo que ha dicho antes, simplemente, lo supera, de lo que no se han dado cuenta muchos estudiosos, cegados al pensar que el debate traducía, sin más, el pensamiento del autor. Y, de paso, recupera a nuestros protagonistas, puesto que don Quijote, sin admitirlo pero apremiado por la necesidad, niega su condición de caballero encantado:

-¡Ya, ya te entiendo, Sancho! Y muchas veces; y aun agora la tengo. ¡Sácame deste peligro, que no anda todo limpio!

1 comentario:

  1. Hola a todos, buen trabajo, felicidades.

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    Ejemplos: blogs escritos por los estudiantes, wikis, webs o trabajos en la nube en los que participe activamente el alumnado, etc.

    B. Docente sin alumnos

    Ejemplos: blogs escritos por el docente, comunidades en las que el profesorado debate temas de interés común, diseño de actividades para PDI o ejercicios interactivos, etc.

    C. Laboratorio de herramientas

    En esta modalidad podrán participar docentes con o sin un grupo de alumnos. Se podrán presentar proyectos que supongan un trabajo de I+D+i para la creación de sus propias herramientas, aplicaciones y/o widgets, como, por ejemplo, aplicaciones para el aula de realidad aumentada, aplicaciones para dispositivos móviles o tabletas digitales, etc.


    El Jurado valorará los trabajos desde el punto de vista pedagógico. Por eso, se tendrán que acompañar obligatoriamente una memoria descriptiva, que supondrá el 50% de la valoración final. Esta memoria se podrá cubrir on-line a través de un sencillo formulario instalado en la web del Premio Internacional Educared.


    Para inscribirse y consultar más información: http://www.educared.org/premiointernacional

    Un saludo,

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    Correo electrónico: premiointernacional@educared.org
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