De la memoria no del texto.

Quieren decir que tenía el nombre de Quijada o Quesada...por conjeturas, verosímiles, se deja entrever que se llamaba Quijana.



domingo, 6 de febrero de 2011

Cautivo en Argel.

Cervantes conoce de primera mano muchas de las cosas que cuenta el cautivo en el Quijote. Tras licenciarse como soldado, y habiendo recopilado todos los informes que pudieran favorecerle para solicitar un buen destino en España a cambio de sus años de servicio, se embarca, junto a su hermano Rodrigo, en la galera El Sol, que es asaltada por el corsario Arnaut Mamí a la altura de Cadaqués, frente a las costas catalanas.
Es una burla del destino: los turcos que fueron derrotados en Lepanto, seguían recorriendo con impunidad todo el Mediterráneo, asaltando las poblaciones costeras de aquellos que les habían vencido, apresando sus barcos. Cervantes, cuando podía soñar con un futuro en el que hacer valer sus esfuerzos como hombre de armas, se ve cautivo y perjudicado por los mismos informes que demostraban su heroísmo: sin duda, elevaron la estima por él de sus dueños y aumentaron el precio del rescate.
Cinco años pasó en Argel Cervantes, tiempo que le marcaría inevitablemente. Tanto que lo llevó una y otra vez a su literatura: dos comedias, Los tratos de Argel y Los baños de Argel; una narración, el relato del cautivo en el Quijote y rastros acá y allá en otras producciones.
Curiosamente, mientras que para otros períodos de la vida de Cervantes no tenemos demasiada documentación, este podemos abordarlo gracias a que él mismo pidió la recopilación de información en dos memoriales, de 1578 y 1580 (hay que manejarlos con prudencia porque Cervantes recogería los testimonios favorables). También hay datos que proceden del esfuerzo de la familia por recaudar los fondos para rescatarle a él y a su hermano. Y a él también se le alude en una curiosa obra, la Topographía e historia general de Argel, que se publicó bajo el nombre de fray Diego de Haedo en 1612 y se ha atribuido con posterioridad a un amigo de Cervantes, Antonio de Sosa o incluso al propio Cervantes.
En todos los documentos se dice lo mismo: Cervantes tuvo un valiente comportamiento como cautivo, intentó escaparse en varias ocasiones sin conseguirlo, afrontó con decisión la difícil vida de los baños de Argel e, incluso, montaba obras de teatro para sus compañeros. En varios de esos textos se alude a que, a pesar de todo, no sufrió las mismas represalias que otros que intentaron escaparse. Aunque la literalidad de los testimonios parecen aludir a que su amo o bien no se atrevió con quien parecía todo un cabecilla de los prisioneros o bien se sintió atraído por la personalidad valiente de aquel hombre que, sin duda, debió demostrar, además, ser muy inteligente. Hay una hipótesis muy factible: Cervantes sirvió de contacto, junto al renegado Agi Morato (al que se literaturiza en el Quijote), en una negociación de paz con Felipe II y, como negociador era un hombre demasiado importante como para prescindir de él. En la vida de Cervantes hay algún otro pasaje de este tipo que permite suponer que en varias ocasiones de dedicó a negociaciones diplomáticas o, incluso, acciones de espionaje. No falta quien proponga que se estableció una relación sentimental entre ambos.
El caso es que Cervantes no pudo obtener la libertad hasta que los monjes trinitarios le rescataron el 19 de septiembre de 1580 por 500 ducados cuando, según la leyenda, estaba embarcado en la galera que le iba a llevar a Constantinopla. Su hermano había sido rescatado con anterioridad.

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